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EL ALUMNO NACE CANSADO
Y VIVE PARA DESCANSAR |
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- El alumno siempre tiene la razón, pero nunca
se la dan.
- El alumno no copia, contrasta resultados
- El alumno no duerme en clase, reflexiona.
- El alumno no se hace la rata, su presencia es requerida
en el bar.
- El alumno no habla en clase, intercambia impresiones.
- El alumno no mastica chicle, fortalece sus encías.
- El alumno no lee revistas en clase, se informa.
- El alumno no llega nunca tarde a clase, los demás
se adelantan.
- El alumno no se retrasa, le retienen.
- El alumno no se distrae, examina los fluorescentes.
- El alumno no tira tizas, estudia la ley de gravedad.
- El alumno no tira papeles al suelo, se le caen.
- El alumno si ve a alguien que descansa le ayuda.
- El alumno cuando tiene ganas de trabajar, se sienta
y espera a que se le pase. Edición
revisada. Real decreto 1643/90 B.O.E. (Boletín
Oficial del Estudiante) n. 43, de 27-4-95. Gentileza
de Federico Martín Maglio. |
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| UN
PADRE ABSOLUTAMENTE OBJETIVO
Ella era una maestra sumamente paciente y muy ordenada en
sus evaluaciones así como acertada en sus apreciaciones
acerca de sus discípulos.
El niño en cuestión era distraído, y,
aunque potencialmente capaz de un rendimiento aceptable no
disponía de la más mínima voluntad de
aprender y dedicaba todo su intelecto a idear excusas y complejas
explicaciones acerca de múltiples motivos que lo justificaran.
A los pocos días de una lapidaria evaluación
de matemáticas fueron citados los padres para conversar
acerca del pobre rendimiento de su hijo.
Nuestra maestra pensó que, siendo la matemática
una ciencia exacta y con los resultados a la vista podría
comprometer a los padres de este alumno a tomar alguna actitud
menos condescendiente para con las ya innumerables justificaciones
del niño.
La prueba en cuestión tenía esta suma y el siguiente
resultado: 6 + 7: 18
Ante la evidencia y luego de una breve introducción
de la maestra preguntó a los padres:
¿ Y ? ¿ que les parece este ejercicio ?
El padre, que había permanecido en silencio, tomó
la hoja, pensó un instante y dijo:
1.- La grafía del signo seis es del todo correcta.
2.- Se puede apreciar lo mismo con el siete.
3.- El signo más nos dice, acertadamente, que se trata
de una suma.
4.- En cuanto al resultado vemos que el uno es correcto. El
segundo número, efectivamente, no es ocho. Bueno, si
lo cortamos por la mitad de arriba hacia abajo, observamos
que mi hijo ha escrito dos treses simétricos. Elegimos
el bueno porque se ve que la intención era buena.
Entonces, a mi entender:
A ) La actitud del mi hijo fue buena (lo intentó)
B ) Los procedimientos son correctos (los elementos están
ordenados correctamente)
C ) En conceptos sólo se equivocó parcialmente
en uno de los seis elementos que forman el ejercicio. Esto
es casi de sobresaliente.
En consecuencia yo le pondría un DISTINGUIDO.
Dicho esto se levantó y se retiró satisfecho.
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