|
|
 |
|
Llegó a nuestras manos un interesante libro:
"Tres mil historias de frases y palabras
que decimos a cada rato" de Hector
Zimmerman- 2003 - Ed Aguilar.
Con las vacaciones a la vista nos pareció
un buen (y por fin relajado) momento para compartir el
significado de algunas frases que usamos (a veces) para
"ilustrar" algunos momentos en nuestro trabajo
cotidiano.
|
NO
ENTENDER NI JOTA
La jota fue por mucho tiempo la Cenicienta de
la letras. Y continúa siendo, a veces, el equivalente
de lo ínfimo. Ya el Evangelio registra esa condición:
“Hasta que perezcan el Cielo y la tierra”,
se asegura allí, “ni una jota ni un ápice
serán quitados de la ley...”. El texto alude
a la yod, la más pequeña del alfabeto
hebreo. Apenas un palito, que los romanos hicieron crecer;
para que sonar como consonante le agregaban una colita
que con el tiempo se convirtió en el “rulo”
inferior que hoy lleva. Se tardó siglos en reconocerle
un lugar en el abecedario español, tanto que durante
una larga época se lo recitaba pasando directamente
de la i a la k. Hoy la jota figura a
la par de las demás. Pero el dicho subsiste. Para
dar a entender que no entendemos nada. |
 |
ESTAR
EN BABIA Babia es un territorio
montañoso situado al noroeste de España,
en la provincia de León. Allá por los siglos
XI o XII, cuando León era un reino, los monarcas
tenían en ese sitio su residencia de descanso,
a la que habían dotado de todos los lujos y comodidades
introducidos por los árabes en la Península:
baños, fuentes, espléndidos jardines. Cuando
la Corona corría peligro o querían evitar
asuntos fatidiosos, los reyes se refugiaban allí
para recrearse y gozar del clima y el paisaje. A los súbditos
que acudían a la Corte con alguna demanda, los
servidores reales tenían orden de contestarles:
“Los reyes están en Babia”.
De donde el dicho pasó a cobrar el significado
de vivir en las nubes, de ser un distraído. |
 |
CABEZA DE TURCO
Al promediar el siglo XVII, y durante largo tiempo. la
moda de lo turco se apoderó de buena parte de Europa.
El café a la turca, los divanes (llamados otomanas
en Occidente), las pinturas con sultanes y odaliscas invadieron
los salones. Personajes de ese origen eran presencia habitual
en las farsas,
como ocurre en algunas de las que escribió Moliere.
También los vieneses se dejaron ganar por esa influencia
y crearon una masa cuya forma imita el símbolo
de Turquía y que hasta hoy se llama medialuna
(croissant, en francés); una manera algo
burlona de celebrar un triunfo sobre los otomanos a las
puertas de Viena. La expresión “ser cabeza
de turco” (servir de tête de turc)
nació en Francia y pronto se difundió en
España y América. Proviene de las ferias
de diversiones y se debe a los juegos de tiro al muñeco.
En ellos nunca faltaba alguna vestido de turco: quien
lo descabezaba o le volteaba el fez rojo ganaba un premio.
Hoy, hacer de alguien la cabeza de turco es endilgarle
la culpa de otros. Una cabeza fácil de arrancar
y que siempre viene bien para no perder la propia. |
 |
EL CHIVO EMISARIO
La Biblia nos cuenta cómo en el día del
Perdón los antiguos judíos se descargaban
de todos los pecados cometidos durante el año.
Cada población escogía un macho cabrío
como portador de sus faltas.
En medio de plegarias e imprecaciones éste era
llevado al borde del desierto, en el que un demonio llamado
Azazel se apropiaba, junto con la cabra, de la culpas
colectivas. Al volver al templo, el encargado de conducirla
cambiaba sus ropas por otras de lino blanco como signo
de purificación. La expresión chivo
emisario -a veces llamado también chivo
expiatorio- se aplica hoy a la persona o al grupo
humano que otros eligen para endilgarle sus propias culpas.
Aunque el “chivo” designado resulte tan inocente
como en animalito bíblico. |
 |
ESTAR EN CAPILLA
Hace quince siglos, un trozo de capa (capella,
en latín) dió orígen a esta frase.
La prenda pertenecía a un soldado llamado Martín,
nacido en Europa Central en el año 330. Se hallaba
con las legiones romanas asentadas en Galia, cuando un
día de pleno invierno le salió al paso un
mendigo semidesnudo. Martín partió en dos
su capote militar y le cedió la mitad. Esa noche
vio en sueños a Jesús llevando la media
capa. La visión lo indujo a abrazar la fe católica
y tomar los hábitos. El ex soldado llegó
a obispo.
Fue canonizado como San Martín de Tours, y su trozo
de capa fue conservado como reliquiea en un santuario
erigido a tal fin. El sitio, que fue la primera capilla,
da nombre ahora a muchos oratorios que no alcanzan la
jerarquía de iglesia. O bien, a ciertas iglesias
que se alzan en instituciones o lugares privados y que
por lo general son muy pequeñas. La expresión
"estar en capilla" nació en las prisiones
y se aplica al reo en la noche que precede a su ejecución.
Vale también para cualquiera que se halla a punto
de afrontar un trance difícil pues se halla pendiente
del destino y a merced de sus ruegos como el condenado
a muerte en la capilla. Tanto está en capilla el
estudiante en vísperas de un exámen, como
el equipo de fútbol que se concentra para un partido
importante. |
 |
ESTAR EN LA LUNA DE VALENCIA
Como muchas ciudades de la Edad Media, Valencia estaba
rodeada por una muralla en cuya parte exterior había
emplazada una fortificación en semicírculo,
conocida como luna en términos militares.
Al caer
el sol, las puertas de la ciudad quedaban cerradas y quien
llegaba después debía pasar la noche fuera
de ella. No le quedaba otro refugio que el de ese bastión.
"Quedarse (o estar) en la luna de Valencia"
se convirtió así en equivalente de quedar
chasqueado, sin poder cumplir un determinado propósito,
con la consiguiente desorientación que ello supone.
Existe otra versión del dicho, relacionada con
el puerto valenciano. Por la precariedad de su muelle,
los barcos debían esperar a que la marea les resultara
favorable, lo que sucedía de acuerdo con el régimen
lunar. Quien se hallaba en esa situación flotaba
in rumbo hasta que las condiciones fueran apropiadas.
Estaba pues sujeto a la luna de Valencia. Una vieja copla
popular recoge la frase, sin aclara su orígen:
"Me diste cite y, ¡cuidado! / te aguardé
con impaciencia / la noche entera he pasado / en la luna
de Valencia". |
 |
HABLAR POR BOCA DE GANSO
Cuando un ganso grita, todos los demás se pliegan
al barullo; pero no es esa manía la que originó
el dicho. Hace tiempo se daba también el nombre
de "ganso" a la persona que se desempeñaba
como ayo o preceptor. El calificativo zoológico
que se endilgaba al maestro nada tiene que ver con las
gansadas que podía cometer, se debía a la
pluma con que escribía y enseñaba a escribir.
Era, como se estilaba entonces, una pluma de ganso. El
buen alumno era el que repetía dócilmente
lo que su ganso afirmaba. Con el tiempo, el sentido de
la frase cambió ligeramente. "Hablar por boca
de ganso" equivale a repetir algo de cuya constancia
se carece. Quien así habla suele hacerlo con pedantería,
respaldándose en el conocimiento de algún
otro. No verifica lo que ha oído, ni lo piensa,
ni lo critica. Simplemente, habla. Y por boca de ganso. |
 |
METER LA MULA
Existen dos versiones que implican a este animal
en el arte de la trampa. La primera nació de la
treta, aún vigente en el norte argentino, de utilizar
la mula para burlar las fronteras. Con ese fin, se la
carga con la mercadería que se quiere pasar y,
convenientemente adiestrada, la mula toma un sendero alejado
de los puestos aduaneros, para reunirse después
con su dueño en el lugar que ha aprendido. Las
"mulas mensajeras" suelen cruzar en tropilla,
de modo que el contrabando es por lo general importante.
Por su parte, José Gobello da otra explicación
en su Nuevo diccionario lunfardo. Afirma allí
que "meter la mula" se originó en un
engaño que se cometía al pesar los carros
de leña. Mientras distraía al comprador
el carrero hacía que uno de los animales enganchados
gravitase en la plataforma de pesaje, sumando así
kilos que no eran de leña sino de "mula".
Cualquiera sea el orígen de la frase, lo cierto
es que por culpa de ella, la hija del burro y de la yegua
tiene que soportar también la carga de ser la viva
imágen de la mentira local. |
 |
| SEMBRAR CIZAÑA
La
rivalidad y el rencor, la mala fe y la desconfianza
recíporca componen la parte envenenada de las
relaciones humanas. En una transparente parábola
del Evangelio según San Mateo, Cristo
la comparó a la rivalidad con la cizaña.
Esa planta, que puede crecer junto al centeno y otras
gramíneas, contiene una sustancia muy tóxica
que al pasar a la harina causa la muerte de quienes
comen el pan hecho con ella. No era raro en otros tiempos
que la cizaña fuera sembrada furtivamente por
algún enemigo, de allí la preocupación
de los dueños de campos por arrancarla antes
de la cosecha. Grano y cizaña quedaron
así como metáforas para referirse a lo
bueno y lo dañino, a las intenciones sanas y
a los propósitos perversos. Hoy el sentido corriente
de "sembrar cizaña" es el de poner
a unos contra otros. Tal vocación por enfrentar
y dividir dio lugar a un adjetivo que nada tiene que
ver con las plantas: a quienes van por el mundo multiplicando
enemistades se los califica, con razón, de cizañeros
o cizañosos. Son, en otras palabras,
los agricultores de la discordia. |
 |
EL MAESTRO CIRUELA
Decimos que alguien es un “maestro ciruela”
cuando se empeña en dar a todos lecciones sobre
asuntos
que conoce poco y mal. La expresión, que viene
muy bien para etiquetar pedantes, nada nos informa acerca
del maestro ciruela, salvo que “quiere enseñar
y no tiene escuela”. En realidad, la frase
original no guarda ninguna relación con el ciruelo.
Se refiere al pueblo de Siruela, una localidad
de Extremadura (España), situada a unos doscientos
kilómetros de la ciudad de Badajoz. Ninguno de
los trescientos mil siruelenses que hoy la habitan sabe
algo acerca de las tribulaciones del personaje. Si fue
la falta de edificio escolar o un conflicto docente ocurrido
hace siglos lo que lo dejó pegado al dicho. Lo
cierto es que el maestro Ciruela -como se lo llamó
después- ha quedado como el prototipo del sabelotodo
que no sabe nada. Como el inmerecido portador de un apelativo
frutal. Como un fantasma extremeño que anda por
el mundo tiza en mano a la busca de un lugar con pizarrón. |
 |
 |
 |
|
 |
 |
| |
|
 |
www.incluirong.org.ar
Sitio de INCLUIR - Asociación
civil para la Inclusión
Social y el Desarrollo Humano. |
 |
www.gurdjieff-danzas.com
Sitio referente a las Danzas
Sagradas de Gurdjieff.
|
 |
www.trenquehue.com.ar
de JORGE BOSIA (Profesor
de Filosofía - UBA)
- Docente e investigador
en Ciencias Simbólicas,
especialmente Mitología
y Astrología y ANA
ZETINA (Profesora de Filosofía
- UBA) - Investigadora y
docente en Mitología
y otros lenguajes simbólicos.
El sitio incluye un servicio
gratuito de etimologías
de nombres de dioses y héroes
de las Mitologías
Griega y Romana. |
| |
 |
|
|
|
| |
|
| Seleccionamos
algunos Newsletters que nos
parecieron interesantes para
suscribirse.
Si conocen otros y nos envían
la dirección web o el
newsletter los incluiremos.
|
BOLETÍN
IMAGINARIA
Revista quincenal sobre literatura
infantil y juvenil Qué
es Imaginaria
Imaginaria es una revista en la
Web, sobre literatura infantil
y juvenil, dirigida a los mediadores:
padres, docentes, bibliotecarios,
escritores, editores, ilustradores,
etcétera. La dirección:
www.educared.org.ar/imaginaria.
Allí está también
el archivo de todos los artículos
anteriores.
Cada dos semanas sale un nuevo
número, cuyo contenido
anunciamos por email en este boletín.
El boletín, como el sitio
en la Web, es gratis para quien
quiera recibirlo (vea el punto
siguiente).
Envíe este boletín
a sus amigos, colegas, gente que
pueda estar interesada en su contenido.
Imaginaria sólo puede crecer
con la colaboración de
sus lectores.
Para más información:
www.educared.org.ar/imaginaria/intro.htm
Para enviarnos sus ideas, comentarios,
sugerencias, etcétera,
escríbanos a boletin@imaginaria.com.ar
--------------------------------------------------------------------------------
Cómo suscribirse
Para SUSCRIBIRSE envíe
un email a suscribirme@imaginaria.com.ar
El asunto (subject) y el cuerpo
(body) del email pueden estar
vacíos. |
 |
EL ESCRIBA
EL ESCRIBA QUINCENAL es el boletín
electrónico de www.elescriba.com.
Para suscribirse enviar un mail
a "David Landesman"
<info@elescriba.com>
|
 |
MUSEO
ETNOGRÁFICO
Boletín con
novedades del Museo Etnográfico
- Ciudad de Buenos Aires
Suscribirse enviando un mail
a etnovis@filo.uba.ar |
 |
| |
 |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|